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RECETA DE LOCRO VEGANO

Te recomendamos que, antes que nada, peles, cortes, piques, remojes y prepares todo. Con una buena planificación el locro se hace CASI solo.

¡Cómo lo queremos al Locro!

Ingredientes:

Cebolla 1

Cebolla de verdeo 2

Puerro 1

Morrón 1

Porotos alubia 150 gr (secos)

Porotos colorados 100 gr (secos)

Maiz pisado blanco 200 gr (secos)

Arvejas 100 gr (secos) o 1 lata

Choclo 2

Puré de tomate ½ taza

Hongo fucu

Caldo de Verduras

Zapallo (puede ser también calabaza pero nosotros recomendamos un kabutia delicioso) 1

Sal

Pimienta

Comino

Pimentón dulce

Pimentón ahumado

Ajo 1 diente

Ají picante 1

 

LA NOCHE ANTERIOR

Remojamos tooooda la noche los porotos, las arvejas y el maíz (por separado) Si querés concentrar bien el sabor podés darle una media horita en horno al zapallo.

PASO A PASO

Picamos toda la parte blanca de la cebolla, puerro y verdeo y lo salteamos con un chorrito de oliva. Una vez todo dorado agregamos las legumbres, el maíz, el choclo, un poco de puré de tomate, el zapallo cortado en cubitos, abundante caldo y condimentamos con pimienta, comino y pimentón. Dejamos 1 hora y media aproximadamente al fuego. Ayuda también un pedacito de alga kombu para que las legumbres no caigan pesadas.

Aparte remojamos en agua caliente los hongos, cortamos en tiritas e incorporamos a la preparación 10 minutos antes de sacarla del fuego. Esta parte se puede obviar totalmente pero asemeja más al locro original en su textura.

PARA LA SALSITA PICANTE

Rehogamos cebolla de verdeo, un diente de ajo y un poco de ají picante (si conseguis locoto genial, bien norteño). Cuando esté transparente la cebolla agregamos una buena cucharada de pimentón dulce y un poco de ají molido, sal y pimienta.

Una vez todo cocido le agregas un vaso de agua fría y lo sacas del fuego. Va a quedar abajo la cebolla y arriba toda la salsita picante. Servirla aparte con unas hojitas de verdeo picadas porque a cada uno le gusta diferente.

 

¡VIVA LA PATRIA! 

 

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LOCRO CRIOLLO, nuestra versión

Te recomendamos que, antes que nada, peles, cortes, piques, remojes y prepares todo. Con una buena planificación el locro se hace CASI solo.

¡Cómo lo queremos al Locro!

Ingredientes:

Cebolla 1

Cebolla de verdeo 3

Puerro 1

Morrón 1

Porotos alubia 200gr (secos)

Porotos colorados 100gr (secos)

Maiz pisado blanco 200 gr (secos)

Panceta salada o ahumada 150 gr

Chorizo colorado 1

Pechito de cerdo 500gr

Falda 500 gr

Patitas (o cuerito) de cerdo 1

Zapallo (puede ser también calabaza pero nosotros recomendamos un kabutia delicioso) 1

Sal

Pimienta

Pimentón dulce

Pimentón ahumado

Ajo 1 diente

Ají picante 1

 

LA NOCHE ANTERIOR

Remojamos tooooda la noche los porotos y el maíz (por separado) Si querés concentrar bien el sabor podés darle una media horita en horno al zapallo.

Si tenés la carne freezada bajala ya mismo a la heladera.

PASO A PASO

Luego de una noche de remojo de legumbres ponemos a desgrasar el chorizo colorado (se le puede agregar también algún chorizo de cerdo también desgrasado). Lo hervimos unos 10 minutos para que saque todo el exceso de grasa.

Picamos toda la parte blanca de la cebolla, puerro y verdeo y lo salteamos con un chorrito de oliva. Vale también poner primero la panceta y saltear los vegetales con esa grasita. Una vez todo dorado agregamos las legumbres, el maíz, los chorizos, abundante agua y dejamos 1 hora y media aproximadamente al fuego.

Pasado ese rato vamos a incorporar el resto de la carne, el zapallo cortado en cubitos, y los condimentos: sal, pimienta, pimentón dulce (nosotros le ponemos también una cdita de pimentón ahumado) Dejar otra hora y media pero ATENTI que se pega! Revolver de a ratitos.

PARA LA SALSITA PICANTE

Rehogamos cebolla de verdeo, un diente de ajo y un poco de ají picante (si conseguis locoto genial, bien norteño). Cuando esté transparente la cebolla agregamos una buena cucharada de pimentón dulce y un poco de ají molido, sal y pimienta.

Una vez todo cocido le agregas un vaso de agua fría y lo sacas del fuego. Va a quedar abajo la cebolla y arriba toda la salsita picante. Servirla aparte con unas hojitas de verdeo picadas porque a cada uno le gusta diferente.

¡VIVA LA PATRIA! 

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Quinoa, de la persecución religiosa a la NASA

Imaginen a los pueblos originarios del imperio incaico escondiendo entre sus ropas y pertenencias los granos de sus plantas sagradas. Los españoles y su cristianismo las veían con recelo y llegaron a prohibirlas y perseguirlas. Imaginen el amor y el cuidado pasado de generación y generación hasta llegar a la actualidad y darnos algunas de las plantas más nutritivas e interesantes del mundo. Capaces de ser cultivadas en sequía, regadas con agua de mar, a gran altura, en suelos poco fértiles, con helada o un calor abrasador. Unas plantas que desde su biodiversidad colorean los campos de cultivo de todo el altiplano y más. Unos granos que hoy en día alimentan a los astronautas de la NASA en sus misiones convertidas en barritas de cereal.

La quinoa es una familia de plantas de las que se conocen más de 3000 variedades y que tienen en sus granos la composición más astuta de la naturaleza. Ricas en aminoácidos esenciales, grasas saludables, fibra soluble, almidón biodegradable, vitaminas y minerales[1]. Una bomba nutricia y americana al alcance de todos nosotros miles de años después de su domesticación.

En Bolivia y Perú se produce alrededor del 82% de la quinoa mundial pero su cultivo se está extendiendo inclusive en Europa y Asia. En el noroeste argentino se cultiva a gran altura y junto con la ayuda del INTA se prepara para ser un productor y exportador importante de estos granos.

La quinoa o quinua, sobretodo, ha entrado fácilmente en nuestras alacenas gracias a una mayor toma de conciencia de la importancia de la alimentación natural pero pocos se animan a jugar con ella. Siendo que a su vez es un pseudocereal SIN GLUTEN, es ideal para quienes tienen alguna intolerancia al mismo o la enfermedad celíaca. Acá unas cuantas ideas para incorporar:

La quínoa puede utilizarse para exactamente lo mismo que el arroz, en guisos, risottos, ensaladas y dulces! Sólo tenemos que recordar lavarla bien para sacarle la saponina, que es muy amarga e indigesta.

  • Falso risotto de quinoa. De hongos, de tomates secos, de lo que prefieras. Usala en reemplazo del arroz y mirá su untuosidad. Clave un buen queso y una buena manteca.
  • Panqueques o crepes de harina de quinoa para un desayuno nutritivo. Rellenalos con lo que más te guste y disfruta de lo liviana que es esta harina.
  • Agregada a una sopa la puede espesar y con sólo procesarla tenes una deliciosa sopa crema
  • Tostada y cocida sirve como un excelente elemento crocante para agregar a cualquier preparación dulce.
  • Cocida en agua o caldo y después enfriada puede ser la base de una ensalada increible. 100 gr de quínoa hidratada (crece al doble de su tamaño) representan una porción abundante y super nutritiva.
  • Como base para un nutritiva hamburguesa vegetal, se puede combinar perfectamente con legumbres y verduras no necesitando huevo para unir los ingredientes
  • Es excelente para rellenos de tomates. zapallitos, calabazas. Mezclada con otros ingredientes y muy condimentadas
  • El pan de quinoa de masa madre (o un pan chato sin levar que también es muy común en el norte del país) es delicioso, tiene un dejo de sabor dulce y es mucho menos indigesto y más nutritivo que el de trigo.
  • ¡Galletitas de quinoa dulces! Sí, la quinoa en forma de harina es excelente para preparar galletitas y como de por sí tiende al sabor dulce combina genial con los ingredientes más comunes, vainilla, chocolate, manzana y canela, etc. ¡Increíble también son los brownies!

[1] “El contenido de proteínas en el grano es aproximadamente entre un 12-23% de su peso seco, con un excelente balance en la composición de aminoácidos esenciales, especialmente en el contenido de lisina (5.1-6.4%) y metionina (0.4-1%) (1; 44). El contenido de aceites (8%), duplica los valores del maíz, pero además los lípidos son ricos en ácidos grasos esenciales, como el linoleico (serie ω-6) y el linolénico (serie ω-3), y no esenciales como el ácido oleico (serie ω-9). Los valores de los ácidos grasos esenciales en el grano crudo de omega 3, omega 6, y omega 9 son en promedio de 6, 52, y 23%, respectivamente (23; 37). Contiene grandes cantidades de calcio, hierro, zinc y magnesio, en comparación con los cereales más comunes. El almidón reservado en el perisperma representa un porcentaje del peso seco entre 60 a 70% (2).” El grano de quinua y las dehidrinas. AA.VV. CONICET Digital Nro.19137.

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De qué hablamos cuando hablamos de sustentabilidad

De qué hablamos cuando hablamos de sustentabilidad

¿Sustentables son las cosas? ¿las personas? ¿las acciones? ¿Puede una automotriz ser sustentable? Una palabra que está muy en boga y pocos saben qué significa

No son preguntas de fácil respuesta pero vamos a intentar darlas: Hablamos de sustentabilidad cuando hablamos de desarrollo sustentable, es decir que debe poder sostenerse (y sostenernos) en el tiempo. Es decir que consiste en satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. La única forma de hacerlo es no destruyendo más y reconstruyendo lo que previamente hemos destruido.

Parece sencillo pero en realidad no lo es ya que todas las actividades humanas impactan, utilizan energía y materiales, generan residuos, etc. Inclusive aquellas que son ecológicas. Un ejemplo: un termotanque solar consume más energía en su fabricación de la que es capaz de ahorrar en su vida útil ¡Entonces no es sustentable! No lo es en sí mismo, pero forma parte de un cambio tecnológico que apunta a reducir y minimizar el uso de energías no renovables. Aporta a la sustentabilidad global.

Para el movimiento vegano, por ejemplo, no es sustentable comer animales ya que su impacto ambiental es cada vez mayor y el principal responsable del efecto invernadero y la propuesta es que todos nos hagamos veganos. Para la ecología tradicional de los grandes estados industriales, la idea es disminuir las emisiones de CO2 en tal medida que el planeta pueda recuperarse de ellas (esto fue el famoso acuerdo de París de 2015 que tendrá poco vuelo si EEUU, China e India siguen sin firmarlo) Para las diferentes cosmovisiones de los pueblos originarios de América todo esto es una obviedad terrible ya que no separan al ser humano del resto de la naturaleza.

Lo que sin dudas está claro es que la sustentabilidad es un CAMINO. Uno que como humanidad debemos transitar en comunidad y uno también en el que podemos aportar desde cada uno de nosotros. En principio tomando consciencia de nuestros consumos y nuestros residuos. Luego modificando hábitos en pos de mejorar todo esto. Cuidar la energía, cuidar el agua, minimizar los residuos,reciclar aquello que se pueda reciclar. Y sobre todo incorporar como hábito y forma de vida todo esto.

Desde nuestro lugar vamos aportando y apoyando a todo aquel que quiera sumarse. El cambio sin dudas no va a venir si no ayudamos a sumar conciencia en nuestras comunidades. Desde utilizar bolsas biodegradables, reutilizar cada bolsa y caja que recibimos hasta agotar su vida útil por completo, vender por peso la mayor cantidad de productos (y si traes tus propios frascos o tupers mejor) para evitar envases innecesarios, incorporar productos de empresas que van en ese camino, y muchas cosas más.

Tenemos una categoría de productos SUSTENTABLES en la que también intentamos recomendar productos que van en este camino, SIN SER PERFECTOS, porque sabemos que la quietud es peor que un avance, aunque sea pequeño.

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Probióticos: Las bebidas y alimentos vivos que nos acompañan

¡Hola! Es probable que hayas oído hablar en este tiempo de cosas como probióticos, de la microbiota, de la salud intestinal, etc. Pero no te queda claro bien bien qué es.

Empecemos por el principio: contrario a lo que la mayoría de nosotros cree las bacterias y microorganismos que viven en nuestro cuerpo no son un problema sino parte de nuestra anatomía. Más de 100 billones de microorganismos viven sólo en nuestro intestino. Dado que la microbiota puede modularse voluntariamente, es primordial hacerlo de manera adecuada para conservar la simbiosis, es decir, una relación de armonía entre las bacterias y el intestino: ¡tu salud depende de la diversidad de tu microbiota!.   

¿Pero cómo la modulas? Modificando tu alimentación. Si es alta en azúcares y harinas refinadas tu dieta empobrecerá tu microbiota. Y el problema principal de eso es que en realidad es ella la que hace todo el trabajo pesado de digerir e incorporar los nutrientes de los alimentos en nuestro organismo. Nosotros solos no podemos.

Una microbiota pobre implica una peor absorción de cosas útiles como el hierro, el calcio, el omega3, esas vitaminas que compras especialmente, etc. A su vez esos microorganismos buenos son los que hacen de barrera contra los microbios y las toxinas que también aparecen en nuestro organismo. Entonces tu salud depende de que recompongamos la microbiota y a la vez la cuidemos.

¿Cómo la recomponemos? Consumiendo alimentos ricos en microorganismos (conocidos como probióticos) los conocemos ya que han formado parte de nuestra alimentación desde la antigüedad, son los famosos fermentos: yogur, queso, bebidas fermentadas, chucrut, etc. Pero con los avances de seguridad alimentaria y la ultrapasteurización de los alimentos hemos perdido esto tan necesario para nuestra salud. Nuestro propio ecosistema interno.

No reneguemos de estos avances tampoco, han quitado un montón de bacterias dañinas producto de la contaminación o la mala manipulación de los alimentos. Pero los fermentos controlados correctamente no sólo no son peligrosos sino que, hoy en día, es muy importante incorporarlos a la dieta ya que necesitamos retomar el camino de la sana simbiosis entre estos microorganismos y nosotros.

Entre los que están muy muy de moda encontramos el Kéfir y la Kombucha. El kéfir de leche es uno de los productos lácteos más antiguos que se conocen, consumido durante miles de años, procedente del Cáucaso. Los musulmanes lo llamaban Los granos del Profeta Mahoma y era considerado un maná de Alá. Su sabor y presentación es similar al yogur natural. Existe también el kéfir de agua, en el que se utilizan también unos nódulos (que no son otra cosa que un conjunto de bacilos y levaduras) para fermentar agua azucarada y habitualmente saborizada con jugo de frutas. 

La kombucha en cambio utiliza otro probiótico, que se conoce como scoby (acrónimo: Symbiotic Colony Of Bacteria and Yeast), y que fermenta bebidas a base de té. Su origen sería probablemente chino y muy antiguo. Pasado de generación en generación.

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